Siempre trato de buscarle el "por qué" a las cosas.
Durante todo este tiempo deje a un lado esa costumbre y empece a pensar que las cosas pasan porque sí. Porque tenían que pasar, porque así lo quiso Dios, porque pasó y punto.
Para bien o para mal las cosas pasan y cuando ocurren, ya nada se puede hacer. Muchas veces duele lo que tenemos que atravesar pero es parte de la vida acostumbrarse a los constantes cambios, nos gusten o no, ocurren, sin consultarnos, sin avisarnos lo que va a venir. Nos agarran desprevenidos, nos tumban y nos lastiman.
Lo ideal seria pararse y continuar como si nada, aunque los rasguños que tengamos sean mas grandes que nuestras ganas de seguir...

No hay comentarios:
Publicar un comentario