Se me hace muy difícil adaptarme a estar sin vos.
Me siento muy sola, sin fuerzas.
Te miro y solamente tengo ganas de abrazarte, de sentir tu olor cerca mío, de que me abraces muy fuerte y no me sueltes por un ratito. De revivir momentos, de que me des un beso que pueda remediarlo todo.
No sé si fallaste vos, si fallaste yo, pero algo salió mal. Algo se nos fue de las manos y terminamos así... en la nada misma. Como dos desconocidos, como dos personas que solo saben su nombre, de casualidad. Y en realidad, los dos sabemos que no es así. Te conozco más que a mi misma, te extraño, quiero estar con vos, como lo habiamos acordado o prometido ¿qué nos pasa? ¿en serio se termino todo acá? por favor hace algo, trata de salvar esto que cada vez se nos está marchitando más.
Odio tener que mostrarme bien, feliz, pintarme una sonrisa en la cara.
Odio tener que esconder toda la tristeza que tengo adentro, con un poco de rimmel y rubor.
Todavía no hay noche que yo pueda apoyar la cabeza en la almohada e instantaneamente dormirme. Giro en la cama, miro el techo y me acuerdo de todo lo que vivimos durante estos casi 3 años y no puedo creer que estemos tan mal, tan rotos, tan separados.
No hay día en que no me acuerde de vos y se me escapen alguna que otra lágrima.
Detesto con toda mi alma disimular el dolor que me causa toda esta situación y ver tu total indiferencia y no poder imitarte o ser yo la fuerte.
No me interesa seguir tirando la soga o alimentando mi orgullo. Simplemente estoy esperando que me demuestres que realmente, aunque sea un poquito muy chiquito, te importo y estás dispuesto a empezar de cero otra vez, conmigo, los dos, juntos. Como fue siempre... y como espero que lo siga siendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario